El sopapo presidencial a la ideología de género

Por Martín Lehmann

Esta tarde en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, el presidente Javier Milei dio un discurso realmente disruptivo exponiendo a nivel internacional las ideas que lo llevaron a la ser jefe del Poder Ejecutivo argentino.

¿Por qué la noticia es tan importante a nivel global? Porque su discurso lo hizo frente a un nutrido grupo de líderes políticos internacionales, e intelectuales de enorme influencia que se caracterizan en gran medida por tener tendencias progresistas e intervencionistas en cuanto al rol del Estado, en detrimento de las libertades individuales. De esta manera planta firme la posición que está tomando Argentina, ubicándola como clara referente y faro en la recuperación del mundo libre.

Su alocución que duró algo más de 20 minutos se centró en explicar por qué los individuos del mundo occidental ven amenazadas sus libertades en cuestiones económicas, pero también en temas culturales a través de la ingeniería social con temas tan necesarios de hablar como el feminismo radical y el aborto.

Criticó duramente el avance del Estado sobre las libertades individuales de la gente y no tuvo empacho en mantener el estilo frontal que lo caracteriza, alejado de la corrección política y yendo al hueso en los temas tabú. Los tópicos fueron los mismos que siempre ha tocado en nuestro país, pero esta fue la primera vez que habló de ellos como presidente en un evento de enorme influencia mundial. De hecho es su primer viaje oficial a otro país.

En apenas minutos sus palabras fueron noticia en medios de muchos países que reaccionaron ante su discurso poniéndolo en sus titulares de portada.

Pero vamos puntualmente a los temas por los que probablemente ustedes entraron a esta nota:

Milei se tomó unos minutos para explicar por qué considera que el feminismo radical y las políticas de control de natalidad forman parte de la agenda globalista socialista que ha invadido gran parte del mundo. Las sindicó como "nuevas batallas" surgidas de conflictos nocivos. 

Se refirió en primer lugar la "batalla ridícula y antinatural entre el hombre y la mujer", explicando que las bases sobre las que se fundó occidente ya establecen la igualdad entre los sexos y la equivalencia de derechos. Por eso dijo que lo único que logró esa introducción a la fuerza del feminismo radical fue generar gasto público y burocracia estatal, o sea, carguitos, puestos y curros innecesarios que lo que han logrado es generar problemas económicos. A lo que sin duda podríamos agregarle conflictos judiciales distorsionados.

Luego fue el turno de otra de esas "nuevas batallas" cuando mencionó el control poblacional que se arrogan los Estados con la excusa del cuidado del medio ambiente. Dentro de eso fue más específico y nombró claramente a "la agenda sangrienta del aborto", que se ha transformado en unos de los mayores negocios a nivel mundial, pero a costa del asesinato intrauterino de seres humanos por nacer.

Tal vez los argentinos que hace rato vienen escuchando las propuestas de Javier Milei no se sorprendan mucho con lo que ha dicho, ya que lo hemos oído varias veces explicar estos temas. Pero para el mundo su discurso de hoy ha sido realmente un estallido en plena cueva del dragón, un misil directo a la línea de flotación del progresismo internacional. Sin embargo no debemos olvidar que las ideas estatistas que hoy están contaminando el mundo occidental están muy bien financiadas y es esperable que presenten una dura resistencia a quienes se le atreven como lo hizo hoy el presidente argentino.

Es ahora tarea de cada persona, en una esquina de pueblo, en una plaza de ciudad o desde el lugar que le toque a cada uno animarse a sostener esto que postuló hoy a escala mundial el presidente. Si en tu localidad quieren instalar una "oficina de género" andá y oponete... Si en la escuela de tu hijo le quieren dar una charla sobre ideología de género o aborto, andá y oponete. Defender los buenos valores y nuestra cultura de la libertad es tarea de todos.





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